La integridad de la información es un aspecto esencial en tiempos de pandemia

Las comunicación es un aspecto básico para la sociedades, estar informado solía ser privilegio de pocos, luego de la invención de la imprenta, se permitió a un grupo más grande de personas obtener datos y conocer los acontecimientos.

En el siglo XX la población mundial creció exponencialmente, con la socialización de los periódicos y la aparición de otros medios como la radio y la televisión, creció la necesidad de informar.

Este nuevo siglo nos trae una nueva realidad en una era digital que nos permite estar más informados, sin embargo no todo lo que recibimos es contenido de valor y lo que es peor podría provenir de fuentes no fidedignas y falsas.

Se ha caído de la democratización de la información al alcance de todos a la desinformación, distribución de notas falsas, parcializadas, con sesgo, agenda ocultas y muchos otros contaminantes.

Por eso hoy más que nunca la integridad debe ser la fuente del contenido, este factor es determinante, más ahora que muchas personas utilizan las redes sociales como fuentes de información.

Otro de los problemas es que muchas personas realizan investigaciones en los motores de búsqueda de internet sin saber a qué tipo de páginas ingresan o que información extraen, además todos los usuarios, que en otro tiempo serían simples consumidores, tienen ahora la peligrosa capacidad de emitir información o de compartirla prácticamente sin procesos de verificación alguna.

Foto ESET

Es decir, es muy fácil comunicar, con o sin intención, información cuya fiabilidad se desconoce, actualmente el problema se ha agudizado por el confinamiento ya que hay personas que se mantienen más pendientes de las redes pero no tienen un criterio fundamentado para el contenido que comparten.

La pandemia trajo consigo una gran cantidad de información difícil de validar o verificar, desde teorías de conspiración sensacionalistas, amarillistas y maliciosas, hasta recetas sencillas de infusiones caseras para prevenir el contagio del Covid-19, las cuales no son funcionales.

Los motivos para publicar este tipo de información varían, una razón es que al generar interés se pueden monetizar las visitas al sitio emisor, también se ha identificado que sirven como carnada para propagar archivos maliciosos. 

Se podría pensar que no hay víctimas en la desinformación; sin embargo, las llamadas “fake news” tienen la capacidad de generar grandes consecuencias incluso muchas son peligrosas porque ponen en riesgo la salud de las personas sin mencionar las que generan ansiedad y dañan la reputación de algunos actores sociales.

Desde el Laboratorio de investigación de ESET Latinoamérica se identificaron una gran cantidad de campañas de malware y phishing que hacían alusión a la actual crisis sanitaria, a sabiendas del interés generalizado alrededor de este tema.

A continuación, tres consejos para identificar y así evitar difundir noticias falsas:

  • Revisa la fecha y el contexto. En muchas ocasiones se utiliza una noticia real, pero desligada a la actualidad para reforzar una creencia. Si ves un título de una nota que indica: ministro de salud asegura que la OMS miente. Probablemente esta noticia fue veraz en su momento, pero la dijo un Ministro de Salud en 1998.
  • Verifica si la fuente posee autoridad acerca del tema y no solamente fama o notoriedad, es decir; si un cantante reconocido de música popular asegura que el consumo de jengibre lo hace inmune al coronavirus, no es necesariamente fidedigno.
  • Analiza si la información se trata de un hecho o de una opinión. Podemos decir que la frase “Las infusiones matan al COVID-19, porque el virus no soporta el calor” es una opinión, y “la Universidad de Aix-Marseille Université de Francia identificó que la cepa del SARS-CoV-2 deja de reproducirse después de haberse sometido a 60° durante una hora”, es un argumento sustentado por datos y entidades reconocidas.

Según Miguel Ángel Mendoza, especialista de Investigación de ESET Latinoamérica: “los medios de comunicación y líderes de opinión juegan un papel importante: con una gran influencia tienen una gran responsabilidad. Si la información que difunden resulta falsa, se convierten en una fuente poco confiable, pero no solo eso, también pueden incidir de forma directa en la salud y en la vida de las personas».

«Por ello es muy importante tener en cuenta y comprender que los consumidores y los usuarios de las redes podrían también ser emisores irresponsables al difundir información falsa, por lo cual debemos conducirnos con los valores mínimos de ética digital”.

Redacción Distrito

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